Historia de la Cofradía

La Cofradía de la Purísima Sangre de Cristo es la más antigua de la Semana Santa Setabense. Su origen se remonta al siglo XIV, cuando el papa Benedicto XIV fundó la primera Cofradía de La Sangre. Su función, en sus orígenes, fue triple: religiosa, benéfica y asistencial. 

Nació en el convento de San Francisco y su primer inventario conocido data del año 1.569. La imagen de bulto era utilizada únicamente para las procesiones del Jueves Santo; para asistir a los condenados, se llevaba una cruz de madera.

Los orígenes de la Cofradía de la Purísima Sangre de Cristo los hemos de buscar más allá de nuestra ciudad, ya que el nombre no es original sino que está vinculado a la Orden Franciscana; y aunque las primeras noticias que nos hablan de su actividad sean del año 1563, no tememos equivocarnos al decir que su fundación es muy anterior.

Los estudiosos nos hablan de varios momentos de declive y resurgimiento, aunque debemos distinguir las procesiones tal y como se conocen de las prácticas de caridad de las cofradías y el crecimiento espiritual.

En la Corona de Aragón, los franciscanos, que forman una misma provincia religiosa, fueron transmitiendo las mismas normas y costumbres a los distintos conventos y, así, las Cofradías de la Sangre tienen todas estatutos semejantes. Los de Zaragoza del siglo XIII, reformados y evolucionando según las necesidades de misericordia, ordenan a sus cofradías recoger los cadáveres abandonados para darles sepultura y asistir a los condenados a la pena capital; en sus raíces, esa era su función. 

A partir del siglo XVI, momento del auge procesional en toda España, organizaban como cometido propio la procesión del Santo Entierro y también promovían y sufragaban la promoción nuevos pasos, para presentar ante el pueblo las escenas de la Pasión de Cristo. Si hemos de vernos reflejados en estas actividades, hemos de concluir que cuanto conocemos de nuestra Cofradía es algo ya evolucionado después de una fecunda y espiritual vida anterior.

Sin olvidarnos de Zaragoza, La Sangre es el origen de la Semana Santa tal como la conocemos, como actividad añadida a su razón de ser: La Misericordia. Su importancia es destacable a partir del siglo XVI; y ya en el XVIII, el Arzobispo de Zaragoza emitió un decreto por el que toda cofradía nueva no podía erigirse si no se adscribía a la Hermandad de la Sangre de Cristo, ante la que debía presentar sus estatutos para su aprobación y elevación al Arzobispado. Esta era la norma que se aplicaba en Xàtiva hasta la creación de la Hermandad de Cofradías en 1.949, a partir de cuyo momento se viene ocupando de la organización de los actos de la Semana Santa.

En el siglo XVIII aparecen patronos titulares de imágenes, que las procesionan con el permiso de la Cofradía de la Sangre, aunque sin el soporte de una congregación como tal. Así ocurría en nuestro caso con la imagen de la Virgen de la Soledad, propiedad del Marqués de Montortal, hasta que fue donada a la Colegiata.

Vemos también ese fenómeno en Zaragoza, cuyo patrono sufraga no solo los gastos de la procesión, sino incluso la cera, una merienda o comida y la limosna a los pobres que asistan.

Como apunte anecdótico de nuestra antigua Semana Santa, reseñaremos cómo la Cofradía de La Sangre era titular de una imagen del Stmo. Ecce-Hommo, que procesionaba junto con La Soledad. Así, hasta el siglo XVII, procesionaban las tres a ella adscritas: La Virgen de la Soledad, el Cristo de la Palma y el Ecce-Homo. Las ordenanzas del siglo XVI, estuvieron en vigor hasta 1792, año en que se otorgan las de Carlos IV, en las que se regulan con más énfasis las actuaciones de tipo asistencial. La actividad de nuestra cofradía se vino desarrollando hasta nuestros días, excepto en tres periodos: de 1707 a 1718 durante la guerra de Sucesión.

 De 1784 a 1792, por la suspensión de las primitivas ordenanzas. Finalmente, de 1936 a 1939 durante la Guerra Civil española. Como ya se ha dicho, hasta 1.949, fue la encargada de organizar las procesiones de Semana Santa de Xàtiva.