Origen de las Cofradías Pasionales
Tres fenómenos independientes acabaran por converger en el origen de las cofradías de Semana Santa. El culto a la Vera Cruz, en sentido pasional, la devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo y el movimiento de los Disciplinantes[1]. La devoción a la Sangre de Cristo, muy extendida en los siglos XIV al XVI, pudo influir en el cambio del culto a la Santa Cruz, dejando de verla como la Cruz donde Cristo vence, para convertirse en la Cruz dolorosa donde Cristo muere. Asistimos a la progresiva humanización de su figura, especialmente a partir del siglo XIII con San Francisco de Asís. Basándose en la devoción por la Pasión, los franciscanos comienzan a dar culto a la Sangre de Cristo no siendo compartida por los dominicos. Esta devoción a la Sangre de Cristo, transformará el culto a la Cruz, entendida como el lugar donde Cristo sufre su Pasión y Muerte. La aparición de los movimientos de disciplinantes y flagelantes con San Vicente Ferrer, en el siglo XV, terminarán por alumbrar la cofradía de la Pasión o de Semana Santa, la de la Preciosísima Sangre de Cristo[2].
Apología de la Santa Cruz
La devoción a la Vera Cruz a través de fragmentos de esta convertidos en reliquias, es el precedente, en el siglo XII, de lo que mucho después, en el XIV, fue la institucionalización de su culto en forma de cofradía. Las primeras noticias nos las da el rey Alfonso I el Batallador (1104-1134) a quien las monjas del convento de Sahagún le acusan de haberse llevado del monasterio el “Lignus Crucis” regalo del emperador Alejo[3].
La crónica de San Juan de la Peña compuesta entre 1369 y 1372 contiene una referencia al rey Jaume I en vísperas de su muerte en 1276:” el dito santo rey se fizo adozir delant sí la santa verdadera Cruz de Ihesu Christo quel avía en uno de sus cofres”[4] Jaume II también sentía gran devoción por la Vera Cruz. En una carta escrita en 1322, dirigida a dos ciudadanos de Barcelona que iban como embajadores ente el sultán de Egipto, les indica, le pidan en su nombre, un trozo de la Santa Cruz porque “ haia gran devoció en la Vera Creu”, y sabe que el sultán tiene fragmentos de esta en abundancia[5].
La segunda nuera de Jaume II, también era fiel a la Vera Cruz. Leonor de Castilla ( 1307- 1359), esposa de Alfonso IV de Aragón e hija de Fernando IV de Castilla y de Constanza de Portugal. Leonor fundó la Cofradía de la Vera Creu de Xàtiva en 1333. En el preámbulo de sus ordenanzas, aprobadas por su hijastro Pere IV en 1381 dice:”…sos titol, reverència nom e invocació de nostre Senyor Déu Jhesuchist e de la gloriosa Verge Sancta Maria, mare de aquell…la qual cofraria fo a principis instituida e per la molt alta Senyora Reyna dona Elionor ladonchs Reyna d’Aragó, possehidora de la dita ciutat…”[6].
Algunos sermones de San Vicente Ferrer ( 1350-1419) también exaltan la Vera Cruz. En su sermón “Sermo Exaltationis Sancte Crucis”, para la festividad de la Vera Cruz del 14 de septiembre, dice que esta era un portento de milagros e instruía a sus seguidores en esta devoción.[7]Así tanto reyes como clérigos difunden el culto a la Vera Cruz en toda la Corona de Aragón durante el siglo XIV.
Los disciplinantes y la Sangre de Cristo
La Santa Sangre de Cristo que existía en Brujas, según la tradición, en la primera mitad del siglo XIV es el ejemplo más antiguo de este tipo de reliquias Pasionales y su éxito era tan grande que fue reconocida por la Santa Sede en 1310 y dio lugar a una procesión anual el día 3 de mayo, festividad del hallazgo de la Santa Vera Cruz por Santa Elena. La Sangre de Cristo aparece en un inventario de reliquias conservadas en Constantinopla en 1150. Su traslado debió ocurrir después de su saqueo en 1204. Balduino IV, rey de Jerusalén, donó a su hija Juana, condesa de Flandes, diversas reliquias de la Pasión y Sangre de Cristo. El primer documento que cita su presencia en Brujas es de 1270[8]. La cofradía de la Santa Sangre de Brujas, la más antigua de Europa bajo esta advocación aparece mencionada por primera vez en 1405. Las ordenanzas de 1449 citan en su preámbulo la existencia de otras anteriores. Esta cofradía tenía como función la custodia de la reliquia de la Sangre de Cristo. Se diferencia profundamente de las cofradías de la Vera Cruz y Sangre de Cristo nacidas a finales del siglo XIV, no siendo acompañada nunca por procesiones de penitentes o flagelantes.El culto a la Preciosísima Sangre, bajo diferentes formas devocionales experimenta un gran auge durante los siglos XIV y XV en la Corona de Aragón. Cuatro fenómenos promueven juntos el culto a la Sangre de Cristo en la Edad Media, con anterioridad a la fundación de las primeras cofradías que ostentarán esta advocación a partir del siglo XVI.
El primero de estos cuatro fenómenos es el culto al Santo Cáliz en Aragón y Valencia. Es la mayor reliquia de la Catedral de Valencia. Fue trasladado, según la tradición, por San Pedro hasta Roma. Después San Lorenzo lo lleva a Huesca, su ciudad natal. De aquí pasó a San Juan de la Peña y de allí el rey Martín I lo coloca en su capilla del palacio de la Aljafería de Zaragoza, en 1399; hasta que el rey Juan de Navarra, el año 1437, y en nombre de su hermano Alfonso V de Aragón, lo entrega a la Catedral de Valencia, junto con un trozo de la Vera Cruz y otras reliquias[9]. La leyenda del Santo Cáliz y el redescubrimiento de la Vera Cruz tiene mucho que ver con el ambiente espiritual generado tras las Cruzadas de Tierra Santa. En definitiva, la Vera Cruz, el Santo Cáliz y la Sangre de Cristo constituyen tres reliquias íntimamente relacionadas entre si, a finales del siglo XIV y principios del XV.
El segundo fenómeno a tener en cuenta es la celebración de la festividad del Corpus Christi, instituida por bula del Papa Urbano IV en 1264. El deseo popular por ver de cerca la Sagrada forma del cuerpo de Cristo, dio lugar a las procesiones de este tipo, siendo las más antiguas de la península las de Toledo (1280) y Sevilla (1282). En la corona de Aragón las primeras son las de Gerona (1314) y Valencia (1326).
El tercer fenómeno que concurre es la difusión del culto al Cuerpo y la Sangre de Cristo es el ritual público de los penitentes y disciplinantes. Uno de sus principales difusores, como hemos dicho antes, fue San Vicente Ferrer. Promovía la penitencia en cuaresma con atención especial a las prácticas disciplinantes y el culto al derramamiento colectivo de sangre: “Nostre Senyor Déu me ha remut ab la sua pació, meha comprat ab lo seu preciós sang. Es una preciosa cosa lo azotar de les disciplines, majorment a homeiers, que a aquells los és pus propri escampar la sua sang.ës exemple a nosaltres quan fem penitència escampant sqang per honor e remembrança de la pació de Jesucrist[10]. Sus sermones, por toda la Corona de Aragón, dan lugar a movimientos disciplinantes que servirán de modelo para las procesiones de las cofradías de la Sangre de Cristo.
San Vicente Ferrer enseñando a los discípulos.
El cuarto fenómeno convergente es el culto directo a la Sangre de Cristo. Según el Domenico Cavalca [11] Jesucristo esparció su Sangre siete veces, por nosotros, durante su vida: la circuncisión; sudando gotas de sangre en el huerto de los olivos; flagelado y azotado en la columna; coronado de espinas; cuando clavan sus manos en la cruz; cuando clavan sus pies; cuando le clavan la lanza en el costado. El dominico concluye que Cristo en su Pasión hizo un baño de sangre y agua para lavar los pecados de la humanidad.En la diócesis de Valencia, la devoción a la Sangre de Cristo cobra mayor importancia a partir de 1460 con la reforma del Breviario Valentino (conjunto de obligaciones públicas religiosas a lo largo del año) de Rodrigo de Borja, obispo de Valencia, quien institucionaliza el 19 de junio la fiesta de la Preciosísima Sangre de Cristo[12]. En 1521 Andreu Martí Pineda[13] publica una obra para exaltación de la Sangre de Cristo ilustrada con grabados alusivos a los siete momentos en que Jesús derramó su Preciosísima Sangre[14]. Durante el tránsito del siglo XV al XVI tanto en artes gráficas como literarias se exalta con todo su patetismo la muerte de Cristo en la Cruz y las virtudes de la Sangre derramada.
La Cofradía de la Vera Cruz y Preciosísima Sangre de Cristo desde el siglo XIV
Como hemos visto la adoración a la Vera Cruz y a la Sangre de Cristo van parejas, de tal forma que los cofrades que amparan estas devociones también van parejos. Los primeros son los de la Vera Cruz en el siglo XIV, para dar paso en el XVI a los de la Sangre de Cristo. En algunos lugares se transforman los primeros en los segundos y en otros continúan los dos. En la Corona de Aragón predominan, con el tiempo, los de la Sangre de Cristo y en Castilla los de la Vera Cruz, aunque como en Xàtiva se mantienen las dos, la Vera Cruz en la Seu y la Sangre de Cristo en el convento de franciscanos. Pero es tanta su relación que durante unos años compartieron el mismo altar en la Colegiata[15].
Los cofrades de la Vera Cruz no procesionan en Semana Santa, solo participan en las procesiones del Corpus como en Xàtiva[16], siendo la primera Cofradía Pasional de Semana Santa la de la Preciosísima Sangre de Cristo. Como en nuestra ciudad donde es la organizadora de las procesiones de Semana Santa desde el siglo XVI. Analizamos estas dos advocaciones relacionadas, por continuidad una de la otra.
Procesión del Corpus Christi Valencia. 1355
Las cofradías actuales sean de la advocación que sean, están [17]obsesionadas en ser las más antiguas. A veces se proclaman orígenes medievales donde no los hubo, y se dicen fechas que no están documentadas. Hoy por hoy, a falta de otras investigaciones, solo hay cuatro cofradías de la Vera Cruz en la Corona de Aragón (que en unos casos dieron lugar a las de la Preciosísima Sangre). La más antigua es la de la Vera Cruz de Xàtiva. Se erigió por un privilegio de la reina Leonor de Castilla, otorgado en Zaragoza el 21 de octubre de 1333. En esa fecha, ella era la Señora de Xàtiva, por donación de su marido Alfonso IV de Aragón. Sus capítulos fueron confirmados el 27 de abril de 1339 por Pedro IV en una carta dada en Valencia. La solicitud de nuevas ordenanzas es de 1381 a instancias de ciertas personas de Xàtiva encabezados por Bartolomeu March, notario de esta. Dada la devoción de Pedro IV a la Santa Cruz permite y ordena estas nuevas ordenanzas.(17)
Su sede, en un principio, estaba en el convento de Predicadores, pero en el siglo XVI ya lo era en la Colegiata, según la concordia de 22 de mayo de 1570 entre el cabildo y la cofradía.[18] Después de la de Xàtiva aparecen las otras en el reino de Valencia. En 1407 se solicitan capítulos para la cofradía de la Vera Cruz de Valencia. Esta provenía de la antigua cofradía de Ciegos, que al escuchar los sermones de San Vicente Ferrer transformará su advocación a la Virgen por la de la Vera Cruz.[19] En Zaragoza se ha documentado una cofradía de la Santa Cruz en 1360, adscrita a la parroquia del mismo nombre. Celebraba sus fiestas el 3 de mayo y el 14 de septiembre[20]. La tercera cofradía también esta radicada en Zaragoza, en la parroquia de Santa Engracia en 1394, quien conservaba una reliquia del Lignus Crucis regalo al convento del Carmen por la reina Dª María, esposa de Alfonso V el Magnánimo.
La cuarta es la cofradía de la Vera Cruz de Requena. Su fecha de fundación es 1560, por bula de Paulo III, que supuso la creación de esta y de otras idénticas en Castilla, como la de Toledo.[21]Como hemos dicho la doble devoción a la Cruz y a la Sangre de Cristo da lugar a la evolución de las unas en las otras. Durante el XVI aparecen estas, fundamentalmente en la Corona de Aragón, siendo las más importantes las de Zaragoza, Castellón, Alcoi, Cullera, Barcelona y Xàtiva. Todas se erigen a mediados del siglo.
Cristo de la Preciosísima Sangre en Zaragoza el primer documento conservado de la “Hermandad de la Sangre de Cristo de Zaragoza” es del 28 de octubre de 1554.
Se trata de un acuerdo de esta con el convento de San Agustín para establecer en este la asistencia espiritual a los condenados a muerte. [22] Esta cofradía existía con anterioridad a esta fecha. Tenia una capilla, la llamada del” Crucifixo” para sus invocaciones y con licencia para enterrarse sus cofrades. Cada año, el Jueves Santo por la noche, hacían una procesión de disciplinantes acompañados por los frailes del convento. En su documentación se dice que tenían un armario en la cámara y patio que el convento les cedió, que estaba en la misma capilla. Era para guardar “las scripturas de la Cofradía y la Bulla de Indulgencias( podría ser la publicada en 1536 por Paulo III)[23]. Los disciplinantes eran 25. Aparece este dato en una concordia con los Agustinos donde se obligan a devolver al convento las 25 camisas y aparejos que tenían. Acompañaba a los sentenciados a muerte desde la cárcel hasta el lugar de la ejecución, enterrándolos posteriormente los cofrades.La cofradía de la Sangre de Castellón, ya existía en 1549 estando vinculada a la asistencia hospitalaria.[24]El año 1565 el ayuntamiento le concede diversas estancias en el hospital. También disponía de capilla en el convento de San Agustín.
La cofradía de la “Sangre de Nuestro Redentor y Señor Jesucristo” de Alcoi aportó sus ordenanzas el 27 de marzo de 1545[25]. Se les concede licencia para tener capilla cerca del hospital de San Cristóbal. Su señal de identidad es un escudo blanco con las cinco llagas de Cristo. A diferencia de otras no acompañan a los condenados. Si que les une a las demás cofradías de la Sangre la procesión de Jueves Santo con disciplinantes.
Los capítulos fundacionales de la cofradía de la sangre de Cullera son de 9 de julio de 1546, aprobados por el Vicario General.[26] La finalidad de esta es idéntica a la de Alcoi. Creada un año antes, en 1545. Para sus actividades disponían de la Capilla de la Sangre del hospital de San Juan. Su oficio más solemne era la celebración de la “Circuncisión y Sangre de Cristo” y su acto central la procesión de disciplinantes de Jueves Santo.
Las primeras noticias sobre las cofradías de Alcoi (1545), Cullera (1546), y Castellón (1549), parece que indican que sirvieron de modelo a la cofradía de la Sangre de Valencia. Al crecer la devoción a la Sangre de Cristo, tras un milagro acaecido en Mislata se crea una cofradía de la Sangre el 15 de marzo de 1535. Primero no tenía casa para reunirse, pero en 1538 compraron el Hospital de la Reina y allí constituyeron su Iglesia de la Sangre.[27] En la relación del Estado de la Diócesis de 1610 se dice que en la parroquia de San Martín hay una “casa y cofradía de la Sangre de Christo donde hay muchos cofrades…, para la disciplina de Jueves Santo, teniendo sus constituciones visitadas. En 1596 el patriarca San Juan de Ribera fundó el convento de la Sangre de Cristo y el 27 de julio de 1605 el Papa Paulo V publica una Bula para que se constituya la provincia Capuchina de la Preciosísima Sangre de Valencia.[28] Hay otras cofradías de la Sangre en la Corona de Aragón en el XVI como las de Tarragona, Alicante, Sagunto, Onda, Lliria o Mallorca.
Ahora nos toca comentar la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Cristo de la ciudad de Xàtiva. Como las otras cofradías de la Sangre su primer dato conocido es del siglo XVI. Pero así como en las analizadas anteriormente su primera fecha encontrada es anterior a 1550, en nuestro caso no es así. La primera aparición es en 1562. Concretamente el día 7 de octubre en el testamento de Joan Sanç. Este desea hacer constar su deseo de ser enterrado en la Capilla de la Purificación de la Vera Cruz de la Seu. Lega a la cofradía de la “Purísima Sang de Nostre Senyor Jesucrist, vint sous”.[29] Este personaje moriría mucho más tarde, siendo clavario de la Sangre el año 1593 como lo demuestra su aparición en la Visita Pastoral del año 1600.[30]
El siguiente dato nos lo proporciona Martín de Viciana en 1563 en su “Crónica de Valencia”, donde afirma:” Hay una cofradía en la dicha ciudad de Xàtiva de la Vera Creu. Y otra de la Sangre de Christo Jesús, con sus cruces, ornamentos y cirios. Y siempre que la Iglesia Colegial hace procesión general, acuden los cofrades al acompañamiento con sus cruzes, cofrades y cirios que es cosa Loable y de ver”.[31]La siguiente fecha, y de gran importancia para conocer su actividad, medios y fines la encontramos el año 1569 en la Visita Pastoral realizada a la ciudad por Pedro de Codervo.[32]Es un inventario de sus bienes. Por estos documentos conocemos que su acto más importante, como las otras cofradías de la Sangre, era la procesión de Jueves Santo donde participaban los disciplinantes, ya que consta el inventario de sus camisas y material para la disciplina (flagelación hasta el sangrado). Asistían a los sentenciados a muerte, disponiendo de “una cruz de madera con un Cristo pintado y un crucifijo que los sentenciados llevan en las manos”. Su escudo era igual al de Alcoi, blanco con las cinco llagas de Cristo:” Una señal de tela blanca con las cinco llagas que son las armas de la cofradía, para poner en el Monumento” dice en su inventario.
Una diferencia con las restantes cofradías de la Sangre de la Corona de Aragón es que en Xàtiva esta unida a Nuestra Señora de la Soledad desde 1588. El 27 de abril de este año, por escritura ante el notario D. Pedro Pedrola cede Dª Isabel Juan Sanç de Murta la imagen de la Virgen de la Soledad, de su propiedad, que estaba en el convento de San Francisco, al convento de Santo Domingo. Esta solo podría salir en procesión si era llevada por los cofrades de la Sangre. Además, prohibía que los frailes fundaran una cofradía de la Soledad y la de la Sangre desde entonces se llamaría “Cofradía de la Preciosísima Sangre de Cristo y Nuestra Señora de la Soledad”.[33]
Como conclusión a esta exposición acerca de la fundación de las Cofradías de la Sangre y su relación con la Vera Cruz en la Corona de Aragón, podemos decir: En los reinos hispanos durante la Edad Media, las devociones a la Vera Cruz y la Sangre de Cristo, revitalizadas por las Cruzadas y el ideal de la Reconquistas, se integran a partir del siglo XIV, en cofradías penitenciales bajo la advocación de la Vera Cruz. Se completa este fenómeno en el siglo XVI cuando proliferan en España las cofradías dedicadas a la Sangre de Cristo, muy parecidas a las de la Vera Cruz. Se puede afirmar que ambas convergen en el origen de la Pasión o Semana Santa, bajo advocaciones diferentes que en muchas ocasiones aparecen juntas. Si bien prevalece en los territorios de Castilla con el título de la Vera Cruz y en los de la Corona de Aragón con el de la Sangre de Cristo. Lo que no está claro es porqué se produce esta preeminencia en Castilla y Aragón, hasta el punto que las pocas cofradías de la Vera Cruz en la Corona de Aragón son promovidas por reinas castellanas como Leonor, segunda esposa de Alfonso IV de Aragón o Maria, casada con Alfonso V el Magnánimo..
Para estos cofrades, tanto se llamen de una forma o de otra una de sus principales devociones es la de las “Cinco Llagas”, como se plasma en los escudos de la Sangre de Alcoi y Xàtiva. Este culto está íntimamente relacionado con el de la devoción a la Sangre de Cristo y con el culto a la Santa Cruz.
La popularidad de este triple culto comienza en la Edad Media, y está en relación directa con el ejercicio de los Disciplinantes, la Flagelación y en definitiva el derramamiento de la Sangre de Cristo por los demás. [34]
El modelo de cofradías de Semana Santa más antiguo es el de la Purísima Sangre de Cristo que se difundirá a gran escala en el siglo XVI, gracias a las Indulgencias concedidas por la Bula del Papa Paulo III en 1536. Todos estos fenómenos convergen juntos para crear el ambiente propicio para la eclosión de las cofradías de la Sangre de Cristo en Aragón y Vera Cruz en Castilla. Estas agrupaban a las clases dirigentes y personas con poder, además de la burguesía que eclosionaba entonces y los labradores hacendados. Cofradía que ha perdurado a través de los siglos y que hoy en día, bajo el nombre de Cofradía de la Purísima Sangre de Cristo y Nuestra Señora de la Soledad, se mantiene en Xàtiva, organizando hasta el nacimiento de la Hermandad de Cofradías a mediados de siglo XX, las procesiones de Semana Santa y manteniendo en su ideario la ayuda a los más necesitados.
Julio Bellver Blasco. Hermano Mayor Cofradía Purísima Sangre de Cristo.
[1] Disciplinante: persona que se flagelaba públicamente como penitencia.[2] Cfr. Orcástegui Gros C: Importancia de la devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo, tomo II,p 1429.
[3] J.M.Lacarra: Alfonso el Batallador, 1978. p 118.
[4] Crónica de San Juan de la Peña, 1986. p 94.
[5] A.Beltrán: Estudio sobre el Santo Cáliz de la Catedral de Valencia, 1960. p 42.
[6] F.de Bofarrull y Sartorio: Gremios y cofradías de la Coronade Aragón.Tomo XL p. 206.
[7] San Vicente Ferrer: Sermones 1975. Vol III p.297.
[8] cfr. A. Rucquoi. La cofradía de la Santa Sangre de Brujas. P 277.
[9] A. Beltrán, citado: Estudio sobre el santo Cáliz. p 80.
[10] San Vicente Ferrer, Sermones Cuaresma. 1975. pp 51, 153, 188.
[11] Cfr. D. Cavalca. Mirall de la Creu. Vol II, p 19. Tratado que poseí la reina María de Castilla.
[12] C. Jordá S. y V. Pons A.: Las cofradías de la Vera Cruz y Sangre en la Diócesis de Valencia.p 773.
[13] Xàtiva 1483?-Valencia 1566. Notario de Valencia desde 1512 y poeta. Sus obras más célebres son las dedicadas a la Virgen Inmaculada y la Pasión de Cristo.
[14] Cfr. A.M.Pineda: Contemplacio en Honor y Reverencia de les sets vegades quel Nostre Redemptor Jesús escampa la sua Preciosísima Sanch… 1521.
[15] AHCX: Libros Capitulares. L 72, p 247v.
[16] Véase A. Ventura C: Ordinacions de la cofraria de la Vera Creu de Xàtiva. Papers de la Costera 5(1987) pp 213-225 y 17
[18] AMX: Sec libros. S 1326. J.Bellver Blasco: Cofradía de la Purísima Sangre de Cristo y Ntra. Sra de la Soledad. Apuntes Históricos, siglos XVI-XIX. Pp 24-25.
[19] Cfr. M. Benítez Bolorinos. Las cofradías medievales en el Reino de Valencia (1329-1458). Pp 29, 45.
[20] A. Campo Gutierrez: Aproximación a un mapa devocional de Zaragoza en el siglo XIV.p 115.
[21] R. Bernabeu L: La Vera Cruz Requenense 1955
[22] Labor que en la cofradía de la Sangre de Xàtiva era primordial y se realizaba en el convento de san Francisco.
[23] Cfr: A. San Vicente Pino: Instrumentos para una historia social y económica del trabajo en Zaragoza en los siglos XV al XVIII.1988. p 275.[24] Cfr: L. Revert Corzo. El Hospital de Castellón y la Cofradía de la Sangre, 1944. p 142.
[25] M.M. Cárcel Ortí: Aportación al estudio de las cofradías valencianas del siglo XVI. La cofradía de la Sangre de Alcoi. Pp. 391-399.
[26] M.M. Cárcel Ortí: Capítulos de la cofradía de la Sangre de Cullera, cuadernos de Sueca III, 1982. pp 81-93.
[27] J. Bellver Blasco: Cofradía de la Purísima Sangre de Cristo y … 2000. pp 49-51
[28] Idem J.Bellver Blasco: Cofradía de la …
[29] ARV: Sección Clero. Caja 1057.
[30] ADV: Sección I, fondo VII. 263/13. p 11.
[31] Cfr: Martí de Viciana: Crónica De Valencia. Tomo III, p 374.
[32] AHCX: Visitas Pastorales. L 99. 1569.
[33] AHX: Legajos. Sig 76, p 28.
[34] Cfr: F. Labarga: La Pasión, centro de la espiritualidad de las cofradías de la Vera Cruz . pp 341-360.
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