
En el año 2015, inició la Presidencia efectiva de la Hermandad la Agrupación de Camareras de Nuestra Señora de la Soledad, ostentando el cargo su Presidenta Dª Mª Teresa Baldrés Pérez. Siendo el origen de esta Hermandad de Xàtiva la Cofradía de la Purísima Sangre de Cristo y Ntra. Sra. de la Soledad, que cedió a esta la organización de la Semana Santa y especialmente, la procesión del Santo Entierro, y recayendo en una parte de esta la presidencia, quiero dedicar este artículo a la exposición de sus inicios y a su primer presidente D. Carlos Sarthou Carreres.[1]
En el congreso Arciprestal Eucarístico-Mariano celebrado el año 1948 en Xátiva, se recogió el sentir de gran parte de los participantes por crear, sobre la base de la Cofradía de la Purísima Sangre, una hermandad de cofradías que agrupara a todas ellas y sirviera como cauce dinamizador y representativo de toda la actividad de la Semana Santa. Así la cofradía decana recoge este sentir y mantiene durante ese año distintas conversaciones con entidades religiosas, cofradías y representantes de la industria y el comercio. Con el acuerdo de todos ellos se inician los trámites para la constitución de la Hermandad. El 25 de febrero de 1949 se reúne el Síndico y el clavario de la cofradía con el alcalde para expresar su deseo en dar a luz la Hermandad de Cofradías de la Semana Santa de Xàtiva, que incluya a todas las agrupaciones y aglutine el sentir y la organización de la Semana Santa. El alcalde promete el apoyo económico por parte del ayuntamiento y el siete de marzo se convoca una primera reunión “para tratar sobre la conveniencia de crear una Asociación o Hermandad de cofradías, que tienda a hacer revivir con la brillantez que merecen los cultos de la Semana Santa”.[2] La citación es cursada por el clavario D. Rafael Reig Sanz y el Síndico Conservador D. Carlos Sarthou Carreres.
A esta primera reunión asisten miembros de las cofradías, de Acción Católica, industria y comercio.Los representantes son:Por la Purísima Sangre de Cristo: Carlos Sarthou Carreres; José Reig Sanz; Siro Diez Martí; Rafael Reig Sanz.Por la Stmo Ecce-Homo: José Vila Sarrión; Antonio Martínez Reig; José Lluch Pardo.Por la Hermandad de Portadores de Jesús Nazareno: Salvador Úbeda Pérez; Ricardo Gallego; Rafael Gil García.Por la cofradía de Ntra. Sra. de los Dolores: Juan Montblanch Gordó.Por Acción Católica: Jose Mª García Buades.Por el comercio: Alfredo Baldrés Vinaches.Por la industria: Antonio Ramón Pelegero.
No acude a este primer encuentro ningún representante del Santo Sepulcro, aunque debió ser por un motivo de agenda ya que en la siguiente, unos días después, si que esta representada.En esta cita se acuerda que la presidencia la ostentará la cofradía decana e impulsora de esta agrupación, la Purísima Sangre de Cristo y Ntra. Sra. de la Soledad. D. Rafael Gil García propone que el primer presidente sea el Síndico de dicha cofradía D. Carlos Sarthou. Es aceptada, por unanimidad, dada la “valía y personalidad” del mismo, siguiendo el orden de antigüedad se nombrarán los representantes. Así mismo se trata del número de miebros, acordando que sean dos por cofradía o gremio, como industria y comercio.
Los componentes de esta primera Junta Rectora fueron:
Presidente Honorario: Clavario cofradía de la Sangre: Este año Rafael Reig Sanz.
Presidente Hermandad: Carlos Sarthou Carreres (Purísima Sangre).
Vicepresidente 1º: Rafael Blesa Pelegero (Santo Sepulcro).
Vicepresidente 2º: José Vila Sarrión (Stmo. Ecce-homo).
Secretario: Rafael Gil García (Portadores Jesús Nazareno).
Vicesecretario: Juan Montblanch Gordó (Ntra.Sra. de los Dolores).
Tesorero: Alfredo Baldrés Vinaches (Comercio).
Contador: Antonio Ramón Pelegero (Industria).
Vocal 1º: Siro Diez Martí (P. Sangre).
Vocal 2º: Rafael Reig Sanz (P. Sangre).
Vocal 3º: Enrique Codina Irsat (Sepulcro ).
Vocal 4º: Antonio Martínez Reig (Ecce-Homo).
Vocal 5º: Salvador Úbeda Pérez (Nazareno).
Vocal 6º: Rafael Molina Serrano (Dolorosa).
Vocal 7º: Joaquín García García (Comercio).
Vocal 8º: Jaime Lloret Esquerdo (Industria).Asesores Religiosos: Manuel Casesnoves Soler y José Mª García Buades.
Asesoría Artística: Joaquín Tudela Perales.
Pocos días después se reúnen con el alcalde comprometiéndose a costear el consistorio los actos de Semana Santa y proponen que el primer cartel de esta nueva etapa lo ejecute el pintor y asesor artístico de la Hermandad D. Joaquín Tudela. La primera actividad que se plantea la Junta es constituir una comisión que elabore unos estatutos con el asesoramiento de D. Carlos Sarthou. Los miembros elegidos para esta son[3]:Presidente: D. Carlos Sarthou Carreres.Secretario: D. Rafael Gil García.Ponentes: D. Salvador Úbeda Pérez; D.José Reig Sanz; D. José Mª García Buades y D. Siro Diez Martí.En esta misma junta se plantea la necesidad de convocar una Asamblea entre los distintos cofrades para dar a conocer los acuerdos alcanzados y que “servirá a la vez de pregón de Semana Santa, creará ambiente digno de la obra y por lo menos se sentará con ella, el punto de partida en la magna y digna empresa de rememorar épocas de esplendor pasadas de nuestra actualmente decaída Semana Santa”. En las reuniones siguientes, y antes de los actos de ese año, se trata un problema que se arrastra desde hace tiempo. Lo “improcedente e inadecuado que resulta la actuación de los timbales del Santo Sepulcro”. Fueron citados y reunidos los timbaleros advirtiéndoles de la severidad con que actuaría la policía municipal para evitar incorrecciones “impropias de cometerse en momentos tan sublimes cuales son los de la procesión del Santo Entierro”. El sistema de adjudicación de los timbales, hasta la fecha, era mediante subasta y la junta propone sustituirlo por el de adquisición de estos por “miembros de reconocida formación religiosa” que proporcionaría los mismos ingresos para la cofradía evitando que gente “incontrolable” fuera portadora de los timbales. Este sistema es aprobado y ese año mejora de una forma evidente la imagen de la procesión.

Para este primer año se invita al arzobispo a asistir a los actos programados y se le nombra Hermano Mayor Honorario, título que acepta, asistiendo a diversos actos programados de la Semana Santa.El emblema, el mismo que hoy conocemos, se le encarga a R. Blasco, sobre idea de S. Úbeda y R. Gil.Trascurrida la Semana Santa se retoma la elaboración de los estatutos que son aprobados por el Arzobispo el 28 de noviembre de 1950(se acaba de cumplir 65 años de su aprobación) mediante decreto del Vicario Episcopal D. Jacinto Argaya y siendo Arzobispo D. Marcelino Olaechea.Durante estos primeros años, la actividad del Presidente es frenética: elabora los estatutos, escribe artículos en prensa alabando la Semana Santa de Xàtiva y gracias a él se traslada la sede de la Hermandad a la Colegiata muy necesario porque Santa Clara erá muy pequeño tanto para celebrar los oficios como para guardar las imágenes que saldrían en la procesión del Viernes Santo. Mediante escritura pública ante el notario D. Ulpiano Martinez, la número 163 de doce de marzo de 1952 se acuerda con el Abad D. Juan Vayá que la sede sea la Seo. A partir del año siguiente la procesión del Santo Entierro ya no saldrá del Convento de Santa Clara, que lo hacía desde el año 1942, sino que lo hará desde la Colegiata. Pero en noviembre de 1953, cuatro después del nombramiento de presidente, este presenta su dimisión[4]. La documentación que recoge estos hechos consta de cuatro folios manuscritos. En estos da cuenta de sus razones para dimitir. Así mismo incluye una copia de la carta dirigida al Sr.Abad en la que explica los motivos para su decisión y la contestación de este último a su misiva. Comienza su exposición agradeciendo su nombramiento como Presidente que consideraba no ser merecedor: “No por mis menguados merecimientos sino más bien por las bondades ajenas, fue investida mi humilde persona con los honrosos títulos de Síndico Conservador de la cofradía decana de la Purísima Sangre de Cristo y con el de Presidente de nuestra naciente Hermandad de Cofradías después”. Confiesa que su cargo “me viene grande y me siento empequeñecido” y pide a la Hermandad que le sustituya por alguien más capaz. Sigue su reflexión con gestos de humildad hacía su persona: “No se crean los cargos para patrimonio vitalicio en favor de amigos agraciados con ellos”. Hace referencia a su edad, en esos momentos 77 años. También renuncia al cargo de Síndico de la Cofradía de la Sangre. Todas estas reflexiones las transmite mediante una carta dirigida al Abad de la Colegiata como consiliario de la Hermandad. Este le contesta que después de trasladar su deseo a la Junta Rectora, esta acuerda que no es de su competencia admitir su dimisión, ya que es presidente por ser Síndico de la Sangre y ha de ser la cofradía quien admita su dimisión y provea el cargo con otra persona. Finalmente no es admitida su dimisión y se mantiene en el cargo durante nueve años más.

A partir de este intento de dimisión y hasta que esta ocurre en 1962, su presidencia esta llena claroscuros, mal entendidos y creencia por su parte de que nadie confía en él arrinconándole y sin comunicarle nada.En otra reflexión, unos años después hace referencia al carácter político que va tomando la Hermandad: “Reuniéndose a mis espaldas en casa de Lloret, para finalidades de política local”. Comenta que es el ayuntamiento quien domina la Hermandad amparándose en que es quien soporta económicamente la asociación: “El actual alcalde Eugenio Blasco, tanto el pasado año como el actual, concedió mil duros cada cuaresma de subvención anual a esta institución, pero no como donativo por esta. Sin merma de su actuación, sino pasando a depender de dicho alcalde y concejales, sin contar con el presidente y junta directiva de la Hermandad, tomando acuerdos y resolviendo mil detalles, citando juntas a su conveniencia”. Todo giraba según él, alrededor del ayuntamiento que hacía y deshacía. No recibía el dinero en caja el tesorero y nombraba pregonero el ayuntamiento. El año 1957 vuelve a presentar la dimisión. En su documentación privada describe todo lo que le ocurre y porqué no quiere seguir. Lo cuenta de esta forma: “El actual alcalde ocupó la presidencia en las procesiones cuaresmales, ocupando mi lugar y dejé de asistir a ellas por respeto a la Junta. Este año se acordó, sin contar conmigo un libro-programa de la Semana Santa. Me pidieron mi extensa colaboración de dos largos artículos; Por Radio Nacional y Radio Valencia, hice propaganda oral.
Me ocupé de esta semana en Las Provincias y otros periódicos de la capital. Pedí del folleto programa titulado Pasión cuatro ejemplares para la prensa valenciana, biblioteca municipal de Játiva y otros compromisos míos y el secretario los negó al presidente, remitiéndome al alcalde para que dispusiera. Y quedé con uno solo al igual que un concejal o un cofrade que nada hicieron a favor de la Hermandad. En vista de estas y muchas más desatenciones reiteré de oficio mí presentada dimisión de la Presidencia y la Cofradía de la Sangre la rechazó según cariñoso y amable oficio que recibí el Domingo de Ramos de 1957. En vista de todo lo cual he dejado de asistir a juntas, procesiones y actos de la Hermandad de Cofradías. Moralmente queda vacante la presidencia que asume el secretario, en funciones.”[5] Añade posteriormente a estas notas unas cuantas líneas , por la tinta que emplea que es distinta en color y trazo lo hace bastante después, un apéndice referente a su dimisión-destitución de la Presidencia :” Finalmente en primavera de 1962, la Junta (sin mi intervención ni asistencia), nombró otro presidente de la Hermandad , un médico que en la Seo tomó solemne posesión, con el Santísimo Sacramento manifiesto, gran iluminación y procesión claustral y a mi me nombraron Presidente Honorario vitalicio pero no voy a juntas, procesiones y demás actos”. El nuevo presidente era D. Eduardo Francés Tortosa, que anteriormente fue nombrado Síndico de la Sangre y existe el documento que acredita que se le comunicó a D. Carlos Sarthou el acto de toma de posesión para que asistiera al mismo.
Tan tormentosa presidencia finalmente acabó bien ya que la Junta le hizo un homenaje en el que intervino D. Carlos agradeciendo los años que compartió con la Junta. Lo relata con estas palabras:” Sordo y más cada día, no puedo recoger si los oradores que me han precedido, han hecho alguna alusión a mi humilde persona. Pero algo (poco por no abusar de la amable atención de ustedes) tengo que decir en este cese de mi presidencia, cuyo relevo no debió haber sido tardíamente al cumplir esta década, sino al quinquenio, a lo más tardar, ya que hace algunos años el peso de mis 85 de edad me impiden cumplir las obligaciones de mi cargo presidencial, por falta de fuerzas intelectuales y físicas; y ello al punto de no poder asistir a funciones religiosas, ni presidir las procesiones en su larga carrera de tiempo y kilometraje.Quedo nuevamente agradecido a las dispensas y atenciones que han tenido a mi humilde persona, por esta Junta y asociación de Cofradías Setabenses. Agradezco infinito el nombramiento inmerecido de Presidente Honorario de nuestra piadosa entidad, galardón que antepongo al aprecio a todos mis numerosos títulos y honores cosechados durante medio siglo; y en prueba de gratitud dedico a esta Junta mi último ejemplar de la corta edición del libro que yo escribí e ilustré y que D. Gregorio Molina editó y regaló. Ello para que este ejemplar que os dedico el Sr. Secretario lo ordene entre la documentación de esta Junta y Hermandad a la cual yo deseo para lo sucesivo crecientes escritos para bien de la Junta Cristiana, escritos que yo seguramente ya no llegaré a poder ver y aplaudir con todo mi corazón. Gracias a todos mis hermanos de Junta.”
La primera presidencia de la Hermandad que ostentó desde su fundación en 1949 hasta el año 1962 estuvo llena de claroscuros. A los problemas derivados del inicio de la actividad de la asociación, hay que añadir los de personalismo de algunos miembros de la Junta y la ingerencia del ayuntamiento en las decisiones y funcionamiento de la institución. Los 65 años transcurridos desde su inicio han permitido construir una Hermandad independiente y eficaz que une el sentir de todas las cofradías y ayuda a transmitir la historia y los valores cristianos a la sociedad de Xàtiva. La presidencia efectiva, con su sistema rotativo, permite que su acción no decaiga y se deje llevar por la rutina de los cargos excesivamente largos.El periodo de dos años en la presidencia que inicia la Agrupación de Camareras de Ntra. Sra. de la Soledad de la mano de su presidenta Mª Teresa Baldrés Pérez, seguro que mantendrá el nivel de implicación y eficacia de estos últimos años. Su capacidad de dialogo, respeto a los demás y eficacia en la búsqueda de puntos de unión harán de esta una gran presidencia, cuando se cumplen 455 años del primer dato conocido de la cofradía que incluye a la Agrupación de Camareras, la cofradía de la Purísima Sangre de Cristo y Nuestra Señora de la Soledad.
Julio Bellver Blasco Hermano Mayor Cofradía Purísima Sangre de Cristo.
[1] La documentación utilizada para el presente artículo se basa en el primer libro de actas de la Hermandad y la documentación personal de D.Carlos Sarthou, reflexiones manuscritas por él y no publicadas en ningún medio.
[2] 1º libro de actas Hermandad. Pag.1 r y v.
[3] 1º libro de actas p 3r.
[4] A.M.X. F.S. caja 168.
[5] AMX. FS.caja 256.
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