De una cofradía como la nuestra, cuya historia se remonta a mediados del siglo XVI(1562) puede pensarse que ha contado con varias imágenes para el culto y procesiones por nuestra ciudad. Nada más lejos de la realidad. De su imagen titular, el Santísimo Cristo de la Palma solo se conoce una[1], la que actualmente sale en los distintos actos de nuestra Semana Santa y disfruta el Clavario en su casa todo el año. Esta, junto con la “Cruz de madera verde que llevan los condenados a muerte”, eran los símbolos de la Pasión de Cristo, en nuestra Congregación[2].
De la imagen de la Virgen de la Soledad tenemos constancia de la existencia, a través de la historia, de dos imágenes. La primera, del siglo XVI, era propiedad de la familia Sanç[3], concretamente de Isabel Juan Sanç de Murta, quien la donó a la cofradía de la Sangre por escritura ante el notario Pedro Pedrola, el veintisiete de abril de 1588. Mediante esta concordia cedió la imagen a los Dominicos, con la condición que “jamás funden una Cofradía de la Virgen de la Soledad en su Convento”. Ante el mismo notario la cofradía de la Sangre y el Convento, redactaron otra concordia el veintidós de enero de 1590. Por esta se comprometía la cofradía a procesionar la imagen de la Virgen, adornándola con toda “la pompa posible”, y devolviéndola al convento una vez acabados los actos[4]. A partir de esta fecha la cofradía pasaría a llamarse de la Purísima Sangre de Cristo y Virgen María de la Soledad. Esta imagen debía ser llevada por el estamento Noble de la cofradía. Era de pequeño tamaño, orante delante de su hijo Jesús[5]. Fue procesionada por nuestros antepasados hasta el siglo XX, concretamente hasta 1936 año en que a consecuencia de la guerra fue destruida. Una vez acabada la contienda, la cofradía reanudo las procesiones. En 1940 comenzaron las de Semana Santa pero al no tener imagen, D. Carlos Sarthou por entonces Síndico de la Sangre cedió una imagen de la Soledad de su propiedad. En 1942 la Junta Directiva convoca un concurso para hacer una nueva imagen nueva y esta fue acabada en 1943. La sufragó el Marqués de Montortal, motivo por el que se custodiaba en su casa de la calle Moncada hasta que la dono a la ciudad de Xàtiva, venerándose en nuestra Colegiata. Durante dos décadas salió sin palio y llevada únicamente por doce portantes. En la década de los 60 se le añadió el palio y todo el trono se enriqueció de tal forma que desde entonces es llevada por veinticuatro personas.
De nuestras imágenes recibimos todo tipo de descripciones y comentarios en las diversas ordenanzas que ha tenido la cofradía, a lo largo de su historia. Las más antiguas que se conservan son del siglo XVIII, proyectadas en 1791, realizadas en 1792 y aprobadas en 1793. De las que regían nuestras actividades siglos anteriores, solo conservamos fragmentos sueltos relativos, en gran parte, a las obligaciones del Clavario durante la Semana Santa. Las últimas se consideraron desaparecidas durante la guerra civil. El historiador D. Carlos Sarthou, que fue también primer presidente de la Hermandad de cofradías, así lo divulgó en distintos artículos y libros[6]. Hace diecisiete años encontramos los originales de estas ordenanzas en el Archivo Municipal de Xàtiva[7].
Durante la guerra de sucesión al trono de España, con la quema del convento de San Francisco, sede de la cofradía, desaparecieron los archivos de esta y con ellos las antiguas normas del siglo XVI. La cofradía siguió sus actividades sin ordenanzas durante gran parte del siglo XVIII, hasta que en 1784 fue requerida por el Supremo Consejo[8] para que presentara una nuevas normas so pena de no participar en la organización de las procesiones de Semana Santa, privilegio que tenía por Decreto Real. Durante varios años se prepararon y mandaron borradores al Supremo Consejo, hasta que se dieron por concluidas el cinco de febrero de 1791. El procurador de la cofradía Domingo Gavaldón y López acudió al Consejo Real para su aprobación el diez de marzo de ese mismo año. Los cofrades que solicitaron al rey Carlos III su conformidad eran tanto del estamento noble( los único que podían llevar el paso de la Virgen) como del General( quienes llevaban la imagen del Cristo).
Se puede afirmar que la redacción de estas normas y su promulgación consiguieron la unión, de hecho, de los dos brazos de la cofradía, permitiendo que unos y otros llevasen las dos imágenes sin distinción.
La Audiencia las aprobó el cinco de diciembre y fueron sancionadas por el Rey el tres de febrero de 1793.
Se organizaban en treinta y cuatro capítulos que abarcaban todo lo relativo a juntas, elección de cargos y obligaciones, religiosidad y asistencia a desamparados y organización de las procesiones de Semana Santa.
1.- Juntas: La elección de cargos se convocaba el Sábado Santo, por la tarde. La Junta de electos se celebraba en la celda del Guardián del convento, con la asistencia de los cargos elegidos, siempre el Domingo de Resurrección. Para la preparación de las procesiones se mandaba hacer Junta el primer Domingo de Cuaresma, eligiéndose los empleos para la Virgen y el Cristo.
2.- Cargos y su elección: Eran Síndico, Sub Síndico, Prior, Clavario, cuatro Mayordomos, dos Pendonistas y Monitor.El Clavario proponía dos nombres para cada cargo y la Junta elegía uno. Su ejercicio comenzaba el Domingo de Resurrección.Para las procesiones de Semana Santa se elegían los cargos necesarios para sacar los dos pasos: dos pendonistas, un arreglador y cuatro portantes de litera para la Virgen. Para el Cristo: dos pendonistas, dos portadores de cordones, dos acompañantes del Prior, el arreglador (que era el Clavario) y un ayudante de este.
3.- Religiosidad: Toda la actividad de la cofradía, desde sus orígenes, giraba en torno a dos acciones, la organización de las procesiones de Semana Santa y la atención a desamparados y presos. Todas estas actividades permitían ganar las Indulgencias concedidas por distintos Papas, debiendo además comulgar el día de la Circuncisión del Señor, el Jueves Santo y el día de la Preciosísima Sangre de Cristo. Las ordenanzas establecían como finalidad primordial enterrar a los fallecidos, tanto pobres de solemnidad como ajusticiados. Para ello tenían destinada la capilla de la cofradía que se encontraba en el claustro del convento franciscano, debiendo acudir toda la cofradía a estos actos caritativos. Para el entierro de los pobres requerían de diez libras que se recogían pidiendo limosna al paso del cortejo fúnebre. Para los ajusticiados se prohibía expresamente [9]pedir limosna disponiéndose, de seis cepillos en la capilla para recoger limosnas. Los féretros eran cubiertos con el paño y las insignias de la cofradía.
4.- Cuotas: La ordenanza octava prohibía la existencia de cuotas, debiendo proceder los ingresos de limosnas y cepillos.
5.- Procesiones: A partir de la ordenanza diecisiete se recoge todo el ordenamiento para la organización de las procesiones de Semana Santa, encargadas a las cofradías bajo la advocación de la Sangre de Cristo en toda la Corona de Aragón, desde sus inicios. Los diferentes actos se detallaban de forma exhaustiva[10]:
Jueves de Pasión: Debía pasar la cofradía a invitar al Corregidor y Regidores de Fiestas.
Domingo de Ramos: El Síndico y el Monitor debían ir al convento de mercedarios a dar “recado” a la Congregación del Santísimo Eccehomo para la asistencia a las procesiones de Miércoles y Viernes Santo.Por la tarde se realizaba la primera procesión de la cofradía, el traslado del Cristo. La Palma que adornaba la imagen era la que había llevado el Clavario saliente en la procesión de la mañana. A diferencia de hoy en día, entonces se colocaba toda la palma sujeta a la Cruz. Acompañaban al Santísimo Cristo treinta y dos antorchas portadas por otros tantos cofrades con vestas moradas, en recuerdo de las llagas de Cristo en su Pasión y Muerte. El resto de cofrades con cirios rojos. El velo de tul que cubría la imagen estaba, y lo está, adornado con treinta y dos estrellas y una alegoría de la noche y el día[11], Muerte y Resurrección, por medio de una luna y un sol, en plata y oro, respectivamente, a izquierda y derecha.
Miércoles Santo: Por la tarde, debían ir al convento de Santo Domingo a recoger la Imagen de la Soledad para la procesión del Encuentro[12]. Los cargos con vestas morada, los mayordomos primero y segundo, además del limosnero, de negro. Debían entregar al Guardián del convento el acta notarial de compromiso de devolución de la imagen después de la procesión de Viernes Santo. La comitiva salía a las cinco de la tarde, ya que el Encuentro era a las seis. Debían ir junto a los cofrades, dos pendonistas, cuatro portantes de litera, los mayordomos primero y segundo, Ayuntamiento y presidiendo el Sub Síndico, Prior y Clavario.Por su parte los Mayordomos tercero y cuarto, el Síndico y limosnero segundo irían al convento de la Merced, entregando escritura de devolución de la imagen, igual que con la imagen de la Virgen, el Viernes Santo. El Paso saldría a las cinco y media presidiendo el Síndico y los Mayordomos.Una vez las dos imágenes en la puerta gótica de San Francisco harían el “Encuentro de María con su Hijo”, rememorando el dolor cuando la Madre se encuentra con su Hijo en la calle de la Amargura camino del Calvario. El Guardián del convento debía acompañar a las dos imágenes al interior de la iglesia, colocándose una a cada lado del Monumento.
Jueves Santo: Los cofrades debían acudir a colocar a Dios en el Monumento. Haría de Obrero el Clavario entrante. Ocuparía este un sitio preferente al lado del Monumento y comulgarían todos los cofrades, quedándose en Vela un cargo que se sentaría a la derecha, haciéndose el ceremonial en la misa.Por la tarde, a las tres, se debía hacer la estación del Monumento. Saldrían por la puerta de la Sacristía todos los cargos, quedándose el Síndico en Vela y el resto irían a invitar a todos los cofrades.
Viernes Santo: Por la mañana, a primera hora, se juntarían los cargos en la Sacristía del convento, saliendo a la iglesia al comenzar los oficios, sentándose en el lugar destinado para ellos. Al finalizar el acto, toda la cofradía iría a casa del Clavario para traer en procesión al Cristo, para participar en la procesión de la tarde.A las tres de la tarde, recibirían a todas las cofradías con sus imágenes. Mientras tanto el Síndico junto con los Mayordomos tercero y cuarto y el Monitor irían a la iglesia de San Pedro avisando a la cofradía del Santo Sepulcro de la hora de salida de la Procesión. A la hora prevista se avisaría al Ayuntamiento y comenzaría el acto. El orden sería: Oración en el Huerto; Cristo de la Columna; Santísimo Eccehomo; Jesús Nazareno; Cristo de la Palma; Descendimiento; Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad que presidiría la procesiónAl llegar a San Francisco, debía el Clavario de la Sangre dar las gracias a todas las cofradías por su participación, situándose la imagen del Cristo en el centro de la puerta gótica. Daría las gracias al Ayuntamiento y acompañarían a la Soledad y Eccehomo a sus conventos respectivos.Con la aprobación de estas ordenanzas a finales del siglo XVIII se reducían varios gastos superfluos. Por los listados que se presentan a partir de entonces, sabemos que los Motetes siempre estuvieron presentes en todas las procesiones de la cofradía, como forma de dar gracias a Dios, mediante la música[13].Estas Ordenanzas aprobadas en 1793 se mantuvieron en vigor hasta 1936. Acabada la guerra se fueron reformando hasta las últimas que datan del año 2000.

Para concluir queremos resaltar que durante cinco siglos de historia de nuestra cofradía las imágenes del Cristo de la Palma, propiedad de la cofradía, siempre ha sido la misma con distintas restauraciones. De la Soledad se han procesionado dos imágenes. Una desde el siglo XVI hasta 1936 y otra desde 1943 hasta nuestros días. Esperamos que las generaciones venideras continúen custodiando ese gran patrimonio histórico que representan para nuestra Cofradía y para la Semana Santa de Xàtiva nuestras dos imágenes, el Cristo de la Palma y la Virgen de la Soledad.
Julio Bellver Blasco.Hermano Mayor cofradía de la Purísima Sangre de Cristo Y Ntra. Sra. de la Soledad.
[1] Según el catedrático de arte y restaurador D. Vicente Reig Noguera. Restauración Cristo de la Palma pag 23. Año 1995.
[2] AHCX. Visitas Pastotales. L-99 pp 439ss
[3] ADV. Sec I. Findo VII, p 263.
[4] AMX. Sec Legajos sig 76-28.
[5] En la plaza del Mercat hay un tetablo que la representa, con forma y postura similar a nuestra imagen del siglo XVI.
[6] Cfr: Sarthou Carreres C. Datos para la Historia de Játiva. Tomo II.
[7] AMX. Sec. Legajos. Sig 78-22.
[8] AMX. Sec. Legajo. Sig 76-64.
[10] AHCX. Visitas Pastorales. L-99, pp 439ss.
[11] AHCX. Visitas Pastorales. L 101, p278.
[12] Imagen orante, pequeña, sin palio y con el adorno de cuatro pequeños faroles.
[13] AMX. Legajos. Sig 76-114.
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